Bambú negro (Phyllostachys nigra)
Esta
bellísima especie, pertenece a la familia de Poáceas-Gramíneas,
puede alcanzar hast 8 metros de altura. Con un
crecimiento entre medio a rápido, se lo considera
una especie muy invasora por su sistema radicular de
rizomas.
De cañas altas y nudos prominentes, follaje perenne.
El color negro de sus cañas, aparece al segundo año
de vida. Se adapta sin inconvenientes a lugares de
pleno sol, media sombra o sombríos.
El bambú negro resiste hasta -10ºC , es una especie
muy rústica. Si bien no requiere exigencias respecto
al suelo, prefiere los sueltos y bien drenados.
Usos y valoración ornamental: esta variedad se
destaca por sus tallos negros, siendo muy
ornamental. Es una especie muy útil, para lugares y
exposiciones umbrías, en patios oscuros,
balcones, etc. Se puede cultivar en jardines,
teniendo en cuenta que es sumamente invasora, es
recomendable contener sus raíces, colocando
elementos como ladrillos alrededor de sus raíces
para limitar el desarrollo. También en contenedores,
es ideal para utilizarla como pantalla para tapar
visuales y crear intimidad, en grandes macizos. Se
la puede cultivar con la finalidad, de cortinas
rompevientos y cercos.

Especies :
Las especies más comunes en
Buenos Aires son Phyllostachys
aurea y Bambusa
tuldoides.
Son representantes
claros de los dos grandes grupos de bambúes:
leptomorfos y paquimorfos, a grandes rasgos,
templados y tropicales.
Los primeros presentan rizomas, se expande por el
terreno convirtiéndolos en invasivos o runners; los
segundos, crecen formando bulbos a partir de un
centro, denominándose de mata o clumpers, presentan
cualidades muy diferentes entre sí.
Phyllostachys aurea es lo que comunmente se conoce
como tacuara, si bien su origen no es nativo. Es un
bambú fuertemente naturalizado en Argentina, tanto
que tomó su nombre de las especies locales
desplazadas.
Desarrolla un tamaño muy poco visto en el resto del
mundo: hasta 75 mm de diámetro.
El bambú de mata, o Bambusa tuldoides es muy
diferente.
Este género incluye muchas especies que en su
mayoría, se desarrollan óptimamente en climas
tropicales. Esta especie tolera muy bien las heladas
de Buenos Aires.
Es de pared mucho más gruesa que los filostaquis, su
entrenudo es más largo, siendo una buena especie
para la constucción de aerófonos como quenas.
Uno de los problemas a prevenir en los bambúes es la
propensión a las plagas, del tipo de polillas, como
el Dinoderus minutus.
Los filostaquis en particular, y los leptomorfos en
general, son menos propensos; los paquimorfos como
el género Bambusa tienen mucho más almidón en las
cañas, siendo blanco preferido de estos bichitos.
Una prevención es el tratamiento con ácido bórico, o
con esencia de trementina.
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En
esta dura etapa, de crisis energética, el bambú tomará
un gran protagonismo, teniendo en cuenta su máximo
aprovechamiento y alta tasa de regeneración. Existen
unas 1100 especies de bambúes en el mundo, en climas
templados; subtropicales y tropicales (es originaria de
la India). En nuestro país existen pocas especies de
bambúes leñosos nativos con posibilidades comerciales.
Una de las mas promisorias es el tacuaruzú (Guadua
chacoensis) que se encuentra en Misiones, Formosa y
Chaco. Las cañas de esta especie tienen un diámetro
entre 8 y 12 cm por 20m de largo. En la mayoría de las
especies, las cañas tardan de 3 a 6 años en madurar. A
esto hay que sumarle los 4 años que demora un rizoma
trasplantado para que broten cañas del tamaño propio de
cada especie.
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 El bambú
y la Construcción
La
relación de peso y resistencia es la mejor en el mundo.
Cualquier cosa construida en acero, yo la puedo hacer en
bambú mas rápido e igualmente barato”, asegura el
arquitecto colombiano Simón Vélez. quien hace dos
décadas, hizo un simple descubrimiento. Al usar pequeñas
cantidades de pernos o tornillos en las juntas (en lugar
de los métodos tradicionales de amarres o sogas) pudo
descubrir la verdadera fuerza natural y la flexibilidad
de la ''guadua'', un grueso bambú colombiano, para
construir bóvedas al estilo de una catedral y techos de
nueve metros capaces de soportar 10 toneladas métricas.
Este material gana terreno ya que es más liviano que el
acero y más resistente que el concreto. Quizás el bambú
sea el material de construcción del siglo XXI. |
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Cultivo
y producción
Los árboles de bambú no necesitan
replantarse después del corte. Resisten ciclones,
inundaciones, sequía y plagas. Producen cuatro veces más
oxígeno que la mayoría de las plantas y mejoran el
proceso de fijación de nitrógeno en el suelo.
El bambú
se aclimata a todo tipo de suelos y terrenos, incluso en
plantaciones en terrenos desgastados. Requiere pocos
nutrientes y sus mayores rendimientos se obtienen en las
zonas donde se cultiva caña de azúcar y hay agua, aunque
también se puede sembrar en laderas para ayudar a
detener la erosión del suelo.
"La composición morfológica del bambú es similar a la de
la caña de azúcar. Cada planta contiene entre 20 y 25
por ciento de almidón que se industrializa, fermenta y
destila para obtener alcohol.
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El
negocio del Bambú
Es una
materia prima con atractivas posibilidades de
comercialización: el bambú puede utilizarse como fibra
para fabricar papel de alta resistencia y en la
manufactura de algunos plásticos. De su destilación se
obtiene un alcohol de uso industrial, y sus tiernos
retoños son comestibles, ya forman parte del menú
gourmet. También se emplea en las industrias del mueble,
construcción, decoración y artículos para regalo. Su
cultivo requiere de una moderada inversión especialmente
si se logra reciclar el agua que demanda para su
crecimiento.
En
México, Brasil, Chile y Argentina, el cultivo del bambú
para vender sus astillas a la industria papelera se
considera una oportunidad de negocio, especialmente
cuando se observa que anualmente las papeleras importan
celulosa de fibras cortas y el bambú con fibra larga es
material reciclable y mas barato, dando mejores papeles
y mas resistentes.
El
conocimiento acerca de esta aplicación del bambú no es
reciente, por lo que la explotación de esta materia
prima, a nivel mundial, ya no está en su primera fase
sino mas que avanzada. Brasil, China y Japón son los
únicos países que cuentan con extensas plantaciones para
la comercialización de este agro-producto donde el papel
de bambú se usa para fabricar sacos para cemento,
plásticos o contenedores de alimentos como azúcar, arroz
y harinas El cultivo del bambú para fabricar papel es
incipiente en Argentina, Chile, Perú, Colombia,
Venezuela, Indonesia, Irán, Egipto, China y
recientemente en Honduras, Costa Rica y México.
Esta práctica en especial se está convirtiendo en una
oportunidad de negocio porque se sabe que el papel
elaborado a base de esta planta es mejor que el
tradicional -que se fabrica con astillas de pino o de
eucalipto- debido a que un papel es de buena calidad
cuando su índice de rasgado por tensión es más alto, es
decir, el grado de resistencia ante rompimientos.
En este caso, el índice de rasgado por tensión del
Bambusa Vulgaris es de 14.44, contra el 7.67 del papel
de pino y 12.29 del eucalipto.
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